Publicado en El Comercio, 7 de Junio de 1997
Por Mario Fernández Guevara, enviado especial de El Comercio.
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BUENOS AIRES.- A estas alturas de la vida, todo lo que se diga de Oswaldo 'Cachito' Ramírez y sus dos goles en La Bombonera, puede sonar repetitivo.
Historia conocida con un final feliz como fue la clasificación a un Mundial y el grito que hizo famoso Augusto Ferrando con 'no nos ganan'. Ese mismo 'Cachito' Ramírez, de carne y hueso pero ahora surcando los cielos en misión de Comisario Fifa (estará cumpliendo tal función en el Uruguay-Colombia) fue el que dialogó con 'El Comercio' en el vuelo que nos llevó desde la capital peruana hasta Santiago. Demás está decir que el tema central fue el Argentina-Perú de mañana.
- De esa alineación, ¿Rubiños o Balerio?
Oswaldo Ramírez a fines de los 60. - ¿Con cuántos días de anticipación llegaron ustedes a la Argentina?
- Dos días. Recuerdo que viajamos en un avión de Aerolíneas Peruanas.
- ¿Y a qué hotel fueron?
- No sé hasta ahora quién hizo la gestión, pero fue extraordinaria. Fíjate que se consiguió que nos alojáramos en La Candela, propiedad del Boca Juniors, así que entrenamos en el mismo escenario del partido las veces que quisimos.
- O sea que no fueron a un hotel...
- Claro que lo hubo pero fue cuando concluyó el partido. Nos duchamos para luego ir al hotel City, con toda la felicidad encima de los hombros. Recuerdo que nos cambiamos para asistir al agasajo que nos ofrecía la embajada peruana. No quedó la cosa allí porque luego vino otro agasajo como a dos horas del centro y fue bueno porque permitió relajarnos.
- ¿Qué tuvo esa selección en relación a la que dirige hoy Oblitas?
- Buenos jugadores, muy técnicos, porque la marcación, en ese momento, no es como la de hoy día. No quiero decir que nosotros jugábamos más sueltos. Las marcas siempre existieron y lo que han variado son los sistemas.
- Balerio sin duda. Hay un abismo de diferencia pero no te olvides que esa tarde Rubiños tapó de todo. Fue su mejor partido.
- ¿Y en las otras líneas?
- No podría ser tan preciso porque son otras épocas porque hay que saber diferenciar la calidad de juego a la actuación individual.
- 'Cachito', ¿qué crees que pueda pasar este domingo en el Monumental?
- Si el jugador peruano no arruga, si tiene bien puestos los sentidos, me atrevería a decir que se puede ganarle a los argentinos.
- ¿Estás de acuerdo con que arranque Waldir Sáenz?
- Sí. Está en un buen momento y Oblitas va a tratar de aprovecharlo.
- ¿No crees que pueda 'arrugar'?
- Es difícil saberlo porque de ser así, ningún entrenador se atrevería a incluir como titular a alguien que le está temblando las piernas.
- Pero es evidente que la presión asusta ¿no?
- La presión la están sintiendo desde que pisaron Ezeiza, el recorrido hacia los entrenamientos, el pisar la cancha, escuchar el grito de los aficionados. Por ello es que el pre partido agota más que el encuentro mismo. El jugador no duerme bien, eso te tensiona a la larga...
- ¿Hará falta Pereda?
- No. Se puede ganar sin él. Futbolísticamente somos más que ellos (los argentinos) y hay que ver cómo se molestan cuando se les mueve de aquí para allá cuando no tienen el control de la pelota.
- Volviendo a 1969, ¿qué edad tenías?
- 22 años y una fe enorme para sacarme esa chapa de 'patito feo' del equipo.
- ¿Qué les dijo Didí antes de ingresar a la cancha?
- Didí era aburrido en esas charlas (ríe). Primero por su portugués y, segundo, porque hablaba bien bajito. Recuerdo que una de sus tantas 'charlas' me quedé dormido.
- Bueno, ¿pero algo te llegó a recomendar?
- Que con mi velocidad, insistiera e insistiera que algo podía pescar...
- Y pescaste y en canasta llena...
- Efectivamente, en los dos piques que hice - yo corría los 100 metros y estampaba 10,9 segundos- estuve seguro de que le hacía gol a Cejas. Era cuestión de saber colocarla, en lo que hoy falla tanto Sáenz.
'Cachito' refiere, finalmente, que del motivador Didí hoy la selección tiene a un Oblitas aplicado y a once jugadores que siguen manteniendo la calidad del buen toque, del excelente trato del balón aunque no la picardía de un 'Perico' León que se adelantó al tiempo.