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Soluciones para el Fútbol Peruano
Soñando Fútbol: "¿Viene para triunfar...?"

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Nota: Suguiero que lea este artículo al mismo tiempo que el artículo llamado "Como Jugando".

Publicado en El Comercio: 15 de Noviembre de 1998.

Soñando Fútbol: "¿Viene para triunfar...?"

¿Viene para triunfar?

La pregunta sería muy graciosa si se tratara de un programa cómico. Pero con mucha frecuencia la escuchamos, formulada en serio, por algún cronista. Un jugador recién contratado llega al país de destino y el periodista designado para entrevistarlo inaugura el encuentro con esta genialidad.

El futbolista, por educación, trata de elaborar una respuesta convencional. Lo lindo sería, en realidad, que conteste: "No, vengo para fracasar".

Muchas veces los periodistas dan vergüenza ajena. El miércoles, en un trágico accidente casero, murió ahogado en la piscina de su casa el pequeño hijo del profesor Daniel Córdoba, entrenador de Platense. Durante el velatorio, Córdoba debió atender a la prensa, que insistía en obtener alguna declaración. Perder un hijo es una situación límite que merece el máximo de respeto a la intimidad. No obstante, un individuo con micrófono le preguntó: "¿Cómo se siente?".

¿Qué esperaba que Córdoba dijera...? ¿Bien?

En estos sensacionales reportes no faltan tampoco interrogantes como "¿Van a salir a ganar?" (No, a perder). O la clásica pregunta al director técnico: "¿Cómo está el equipo?" (mal).

En general se habla poco del juego, no se le acercan conceptos al lector, al escucha o al televidente, no hay debate técnico. En cambio existe verdadera pasión por el chimento, la comidilla. Si se hiciera una encuesta sobre los temas que más apasionan a la gente de prensa, en deportes ganarían el doping, el soborno, la violencia, las polémicas, los escándalos, las cifras que mueve el mercado... En ese ránking, el juego propiamente dicho entraría último. Desde hace semanas, los periódicos argentinos dedican dos y tres páginas diarias a especular sobre si lo echan o no a Ramón Díaz, técnico de River. Y como no lo despiden y River continúa perdiendo, el tema sigue. Se han consumido horas de radio y televisión, montañas de papel. Que lo echan, que tiene respaldo, que le renuevan la confianza ¿Es tan importante?

Hay grandes temas, bellísimos, trascendentes: hacia dónde va el juego, ¿han sido provechosos los cambios reglamentarios?, cómo hacer más atractivos los campeonatos, ¿se trabaja bien en divisiones menores?, ¿por qué no puede rendir un jugador de excepcionales condiciones como Ronaldo?, mejorar los campos de juego... Poco se habla de todo ello. Se prefiere la chiquita, la polémica: "¿Qué le contestás a fulanito, que dijo tal cosa de vos?".

Hay, también, una tendencia cada vez mayor a hacer un periodismo oficinesco, es decir, entre cuatro paredes. La imagen del periodista desaliñado, fumador y bohemio, pero apasionado, ha dado paso a una especie de yuppie, algo así como un ejecutivo bancario que no sale de la redacción y está siempre en reunión. Las eternas reuniones de redacción. ¿Para qué servirán?

Casi no se habla con los protagonistas. ¿No sería mejor asistir a un entrenamiento, ir a tomar un café con el director técnico, conversar cada tanto con el dirigente, pulsar la opinión del hincha...? En las redacciones se habla poco y nada de fútbol, como si se tratara de un tema menor.

Pero ocurre que los periodistas deben ser, entre otras cosas, analistas del juego. El noventa por ciento de los directores técnicos y de los futbolistas piensa que los periodistas no saben nada de fútbol. ¿Estarán tan equivocados?

Días pasados, de casualidad, presencié el partido Emelec 1 - América de Cali 0, por la Copa Merconorte. Quedé sorprendido con un jugador: Héctor Hurtado, del equipo caleño. Hábil, astuto, veloz, fuerte, valiente. Al día siguiente compré un par de diarios para ver qué decían de él. No lo nombraban, salvo para decir que había fallado un penal. Puesto en el lugar de Hurtado, me hubiese desmoralizado. "¡Con todo lo que jugué y nadie se dio cuenta!".

Esto no es nada. Miles de periodistas no se dieron cuenta que Zidane había sido el mejor futbolista del Mundial. Ahora, a manera de enmienda, le darían el Balón de Oro, premio que instituye anualmente la revista "France Football"desde hace cuatro décadas.

Hay, también, un desprecio importante por la historia. Nadie quiere ir al archivo. Se lo toma como un confinamiento, un trabajo forzado, cuando en realidad es una belleza. Todo periodista que se precie ama el archivo. Allí se aprende a descubrir el pasado, a dimensionar personajes, a ver cómo era antes el deporte, la vida y el mundo, quienes eran figuras, el lenguaje que se usaba... Hay verdaderas perlas de archivo.

Cierta vez, un gran amigo y compañero en el diario "Crónica", Jorge Torres, me comentó: "Los periodistas cometen tantos errores, o más, que aquellos a quienes critican, sean jugadores, árbitros o entrenadores. La única diferencia es que estos no tienen un diario para escribir".

Me dejó pensando.

- Jorge BARRAZA.

 

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